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Elkin Calderón

Colombia
Artist-in-residence
19 Sep - 9 Dec 2015

ES

Islas, fortalezas, plantas enredaderas y papiros viajeros

Para llegar hasta aquí, este pequeño papiro tuvo que viajar en avión, tren y automóvil. El padre de este papiro vive en Alemania y el padre de éste a su vez vino de Turquía. El papiro se reproduce muy fácilmente, y solo hay que cortar cuidadosamente una rama e introducirla boca abajo en un vaso con agua. Después de 3 semanas en el agua al “piecito” le empiezan a salir raíces y a brotar una nueva planta que ya luego se puede sembrar en la tierra. El proceso es muy simple.

He viajado con este papiro desde Berlín en avión hasta Milán y luego en tren hasta Bolzano, nuevamente a Milán en un blablacar y de allí a Marsella de la misma forma. Afortunadamente la planta parece estar en buenas condiciones y espero que sobreviva el viaje de regreso hasta Berlín, que tendrá las mismas paradas en sentido inverso.

En Colombia, a los pequeños brotes de las plantas se les llama: "hijos" o "retoños". Este papiro ya tiene un par de retoños, vino desde Munich y fue un regalo de mi cuñada. Yo a ella le había regalado antes una pequeña pintura que había hecho en las primeras semanas en Marsella y era una copia de un edificio extraño con forma de barco que está en la isla de Frioul. Ella puso esta pequeña pintura en una pared justo encima de su planta de papiro. Cuando me mostró la foto de papiro y la pinturita por casualidad, me di cuenta que ese encuadre encerraba el proceso creativo llevado acabo durante la residencia y que debía traerla conmigo a Marsella. El pequeño papiro solo y dentro del agua parece también una isla o un barco con un mástil en el centro. Por otro lado el papiro al reproducirse tan fácilmente se multiplica y forman grupos de papiros como los archipiélagos, que van invadiendo poco a poco la superficie donde se planta.

Las especies invasoras son generalmente extranjeras, como este papiro que llegó a Estanbul y pasó por München, Berlín, Milán y ahora está en Marsella. Tal vez algún día llegue a la isla de Frioul, que es el lugar en el que yo estaba interesado desde un comienzo y del que hice varias pinturas en el mes de septiembre. En ese entonces yo estaba interesado en la arquitectura extraña de la isla llena de estilos diversos, ruinas, y atmósferas como las de una película de ciencia ficción. Quedé encantado con las fortificaciones alemanas de la Segunda Guerra Mundial. El pequeño papiro viajero le debe a estas estructuras el estar aquí.

La Fortificación de Ratonneau en Friuol está conformada por una serie de columnas delgadas en concreto y hormigón donde el hierro interno pueden ser visto en algunas de éstas. Las columnas terminan extrañamente en forma de cruz, y debido a la altura y repetición de éstas, la fortaleza se ve a lo lejos como un cementerio macabro y una alusión directa de la guerra. Esta ruina extraña fue lo que mas me interesó de Frioul. Atrás dejé las primeras ideas que planteaban la búsqueda de rezagos del rinoceronte que vino de la India y que luego fue retratado por Durero en uno de sus más famosos grabados. La ruina bélica de Ratonneau parecía casi como una obra de arte ya lista, una instalación al aire libre que la historia y el tiempo se habían encargado de ir moldeando. Aún así y pese a lo fuerte de la imagen, quería hacer algo allí, una intervención que potenciara esa fuerza interna que ya de por si tenía el lugar. Pensé en un proyecto a mediano o largo plazo que consistía en plantar una serie de plantas enredaderas en torno a las columnas, que irían creciendo y conformando un jardín invasor. Las plantas vivas y trepadoras irían ganándole terreno a la aridez y desolación actual del lugar. Me imaginé un jardín verde que contrastara con el concreto blanco - gris y azul del cielo de Marsella. Tratando de aterrizar el proyecto un poco me di cuenta que cultivar en la isla sería complicado ya que se trata de una reserva natural protegida. La única opción era utilizar plantas de la región o endémicas de la isla. Era imposible pensar en plantar o llevar a la isla una planta foránea.

Intempestivamente tuve que ir a Berlín. Allí continué pensando en plantas trepadoras, en la invasión de éstas en la estructura bélica y ruinosa de Ratonneau.

Visité museos y lugares similares, estructuras, proyectos arquitectónicos y búnkers de la Segunda Guerra Mundial.

Después de los últimos atentados en París y con el cierre temporal de las fronteras, me di cuenta de que Francia en ese momento se convirtió en una isla, quería “aislarse” para protegerse y mantenerse en su propia burbuja. Me doy cuenta de que mi proyecto de jardín con plantas endémicas de Frioul era quizá demasiado “bien intencionado” demasiado “políticamente correcto”, que me huele por esto a añejo y decido ir en otra dirección. Un proyecto hipotético si un día pudiera hacerlo en Frioul, sería mas bien un jardín de enredaderas de diferentes lugares del mundo. De la misma manera que un día trajeron un rinoceronte de la India, o asi como en la isla de Pfaueninsel, cerca de Berlín, llevaron en el siglo XVIII pavos reales, este jardín ideal debe tener plantas trepadoras de todo el planeta. 

Así, es como llego a esta forma esférica, aislada y protegida del papiro viajero. No es una obra de arte finalizada, sino una síntesis de mi residencia. El pequeño papiro viajero en el medio del agua es un resumen de mi interés por las islas, por los viajes, por las contradicciones y la forma en que puedo conectarlas con experiencias personales. En éste retoño de papiro resumo los últimos meses de mi vida, viajando de un lugar a otro, teniendo en cuenta una nueva vida que nace en un continente que se auto-aisla o aisla al resto del mundo, que se encapsula y se pone en su propia burbuja evitando el contacto con lo foráneo.


Elkin Calderón
Marsella, 08 de diciembre 2015.


FR

Des îles, des forts, des plantes grimpantes et des papyrus voyageurs

Pour arriver jusqu'ici, ce petit papyrus a dû voyager en avion, en train et en voiture. Le père de ce papyrus habite à München –Allemagne - et le père de celui-ci en Turquie. Le papyrus pousse très facilement, il faut couper soigneusement une branche et introduire la tête de la tige, à l’envers, dans l’eau. Après 3 semaines dans l’eau le pied fait des racines et devient une pousse qui peut être plantée dans la terre. Le processus est très simple.

J’ai voyagé avec cette pousse de papyrus depuis Berlin en avion jusqu’à Milan, puis en train pour Bolzano, je suis retourné à Milan par blablacar et reparti vers Marseille de la même manière. Heureusement la plante est en bon état et j’espère qu’elle survivra au voyage retour jusqu’à Berlin qui comptera les mêmes arrêts. 

En Colombie, les pieds qui germent sont appelés « enfants » ou « fils ». Ce papyrus-là en a déjà deux. Venant de München, c’était un cadeau de ma belle-sœur. Je lui avais donné une petite peinture que j’avais faite sur un étrange bâtiment à la forme de bateau qui se trouve sur l’île du Frioul. Ella l’a mise juste au dessus de son papyrus chez elle. Quand elle m’a montré la photo du papyrus et du tableau, je me suis rendu compte que la plante était une synthèse des réflexions menées tout au long de la résidence et devait venir avec moi à Marseille. Le papyrus ressemble à une île ou à un bateau avec un mât au milieu. Grâce à sa capacité à se reproduire facilement, le papyrus forme des groupes, comme des archipels, qui envahissent au fur et à mesure la surface où il est planté. 

Les espèces envahissantes, sont généralement étrangères, comme ce papyrus qui est venu d’Instambul et passé par München, Berlin, Milan et aujourd’hui Marseille. Peut être un jour il arrivera sur l’île du Frioul, le lieu auquel je me suis intéressé depuis le début, motif de multiples peintures produites en septembre dernier. A ce moment-là je m’intéressais à l’étrange architecture de l’île, des multiples styles, des ruines, des ambiances, telles celles d’un film de science fiction. Je suis tombé sur des ruines qui m’ont charmé. Ensuite j’ai appris qu’il s’agissait de forts allemands de la Deuxième Guerre Mondiale. Le petit papyrus leur doit sa présence ici. 

Le fort de Ratonneau dans l'archipel du Frioul est composé d’une série de colonnes tellement fines que l’on peut apercevoir les tiges de fer internes. Les colonnes finissent avec une croix, et en raison de la hauteur et la répétition de cette forme sur le lieu, le fort ressemble à un cimetière macabre et fait directement allusion à la guerre. Cette ruine bizarre est ce qui m’a intéressé le plus au Frioul. J’ai laissé derrière mes premières intentions de recherche : je voulais, en effet, suivre les traces du rhinocéros qui provenait d’Inde et qui a été portraité par Dürer sur l’une des ses gravures la plus connue. La ruine de guerre de Ratonneau avait l’air d’une œuvre d’art presque aboutie, une installation à ciel ouvert, que l’histoire et le temps avaient sculptée. Malgré la pesanteur de l’image je voulais faire quelque chose là-bas. Une intervention qui puisse propulser la force et la signification de cet endroit. J’ai pensé à un projet à moyen ou à long terme qui consistait à planter une série de plantes grimpantes autour des colonnes, lesquelles grandiraient et créeraient un jardin envahisseur. Les plantes vivantes grimperaient sur la stérilité du site. J’imaginais un jardin vert qui contrasterait avec le gris et le blanc du béton ainsi que le bleu du ciel Marseillais. En étant réaliste, cultiver dans l’île serait compliqué car c’est une réserve naturelle. La seule option était d’utiliser des familles de plantes de la région ou endémiques. Il est interdit à toute plante étrangère. 

J’ai dû partir à Berlin plus tôt que prévu. Là-bas j’ai continué à penser aux plantes grimpantes et à la ruine de guerre de Ratonneau. J’ai visité des musées et des endroits similaires, des structures, des projets architecturaux et des bunkers de la Deuxième Guerre Mondiale. 

Après les dernières attaques à Paris et avec la fermeture des frontières, je me rends compte que la France, à ce moment-là, devient une île, se protège et reste dans sa propre bulle. Je me rends compte que mon projet de jardin avec des plantes endémiques de Frioul était trop politiquement correct, ce qui le rend obsolète. Un projet hypothétique, si un jour c’est possible de le faire, serait un jardin de plantes grimpantes avec des espèces de toute la planète. De la même manière que l’on a, un jour, amené un rhinocéros d’Inde, ou comme dans l’île de Pfaueninsel, près de Berlin, remplie de paons, ce jardin idéal devrait avoir des plantes grimpantes de toute la planète. C’est comme ça que je suis arrivé à cette forme sphérique, isolé et protégé du papyrus voyageur. Il ne s’agît pas d’une œuvre, mais le compte rendu de mon séjour pendant la résidence. Le petit papyrus au milieu de l’eau est la synthèse de mon intérêt pour les îles, pour les voyages, pour les contradictions et la manière comme je peux les connecter avec mon vécu. Cette pousse de papyrus, est le résumé de ces derniers mois de ma vie, en voyageant d’un endroit à l’autre, en gardant en tête une nouvelle vie qui est née dans un continent qui s’isole, qui se protège de l’étranger et qui se met dans sa propre bulle en évitant tout contact avec l’extérieur. 


Elkin Calderón
Marseille, le 8 décembre 2015.



Interview 1 with Elkin Calderón
Artist-in-residence
Latin American Artist 2015

(french/english subtitles)
with the support of Idartes - Bogotá
www.elkincalderon.com

Interview 1 with Elkin Calderón
Artist-in-residence

Latin American Artist 2015
Full length (spanish)

Elkin Calderón 
Interview 2
November 2015

  • Pendant les 10 dernières années, Elkin Calderón a développé un travail autour des aspects historiques et philosophiques de l’insularité. Son intérêt pour les îles est né d’un séjour en Angleterre et de l’impossibilité de sortir du pays à cause d’un problème de visa. À partir de cet moment l’île lui apparait comme une prison ou son exact opposé, le paradis. Immédiatement apparaissent les concepts d’utopie et de dystopie. Libertaria Tropical (installation vidéo, 2014) commence par un voyage à l’île de Santacruz, petite île dans les Caraïbes colombiennes et la plus peuplée au monde, sans approvisionnement stable en électricité et eau. Il explore les notions de dystopie et d’utopie dans cet environnement “paradisiaque”. L’installation vidéo offre une nouvelle vision du jeu métaphorique entre le fond sous-marin, l’horizon et la vue aérienne reformulant l’idée de nation et de micro-nation.








    FRANÇAIS
  • Durante los últimos 10 años, Elkin Calderón ha desarrollado un cuerpo de trabajo en torno a aspectos históricos y filosóficos de la insularidad. Su interés por las islas viene después de vivir en Inglaterra por un tiempo y que durante un período corto no pudo salir de la isla debido a un problema de visado. A partir de este acontecimiento, su interés se enfoca al tema de la isla como prisión o cárcel y luego, antagónicamente, a la isla como ideal simbólico de felicidad o paraíso. De la mano llegaron la idea de utopía y una serie de obras derivadas entorno a la distopía. Libertaria Tropical (videoinstalación, 2014) tiene su origen en un viaje que realiza el artista a la isla de Santacruz del Islote en el Caribe Colombiano, (isla la más poblada del planeta, no posee energía constante ni acueducto) en el cual indaga la relación de distopía y la utopía que representa el imaginario de la isla caribeña paradisíaca. La videoinstalación ofrece una nueva visión a partir del juego metafórico entre el fondo submarino, el horizonte y la toma aérea de la isla donde se deja entrever la similitud al croquis o mapa de Colombia, reformulando la idea de nación y micronación.

    ESPAÑOL
  • For the last 10 years, Elkin Calderón has developed a body of work around historical and philosophical aspects of the insularity. His interest for the islands came after living in England without been able to go out of the island due to a visa problem. After this event he focused on the island as prison or jail and then, antagonistically, the island as symbol of happiness or paradise. Immediately came up the idea of utopia, and then a series of works started to derivative around dystopia. Libertaria Tropical (video-installation, 2014) starts on a journey that takes the artist to Santacruz island (the most populated island in the world, possesses neither constant energy nor aqueduct), small island in the Colombian Caribbean, where he explores the relationship of dystopia and the utopia that represents the imaginary of the Caribbean paradise island. This video-installation offers a new vision of the metaphorical game between the seabed, the horizon and the aerial shot of the island, reformulating the idea of ​​nation and micro-nation.





    ENGLISH